Archivo de la categoría ‘Educación sexual’

¿Qué imagen nos devuelve el espejo?

Miércoles, 8 de Octubre de 2008

La alteración de la imagen corporal suele tener un lugar destacado en las problemáticas de algunos tipos de obesidad y en los trastornos alimentarios. Estamos habituados a considerar que la imagen del cuerpo es el reflejo que nos devuelve el espejo y ese es un modo limitado de entender lo que allí sucede.

Al mirarnos al espejo algunas veces la imagen de nuestro cuerpo puede agradarnos y otras veces sólo la aceptamos. El encanto y desencanto respecto de la imagen es una experiencia tanto habitual y cotidiana, como fluctuante. Pero hay circunstancias en que  sólo prevalecen el desagrado y la disconformidad con la imagen que vemos.

Las influencias sociales y culturales  también desempeñan un papel considerable. Las tendencias estéticas  proponen modelos a imitar, como en nuestra época, el ideal  de belleza ligado a un cuerpo delgado.  El malestar que experimentamos por no adecuarnos a cierto ideal no lo muestra el espejo.  Es decir, nuestro cuerpo es algo que vemos, pero que también sentimos, del que hablamos y del que nos hablan.

La imagen del cuerpo comienza a construirse muy tempranamente en la vida. Ya el niño de pocos meses, poseedor de un cuerpo agitado por necesidades y deseos, que experimenta placer o insatisfacción, descubre con alegría su imagen en el espejo y vuelve su rostro al adulto que lo sostiene buscando la confirmación de que esa imagen reflejada le pertenece. La afirmación que realiza el adulto, en general, la madre,  el modo, las miradas y las palabras con las que aloja esa imagen serán importantes en la futura relación de cada persona con su cuerpo. Aceptar o rechazar el cuerpo, cuidarlo en el sentido estético o saludable, o agredirlo  con dietas extremas, con ejercicio extenuante o “fármacos” tiene relación con el modo con el que nos han mirado o las palabras que nos han acariciado.

Nuestro cuerpo porta esas marcas primeras y el cuerpo de hoy reacciona en parte en consonancia con esas marcas y sensaciones pasadas. Los afectos distorsionan nuestra imagen sobre la base de nuestras vivencias, de las personas que amamos, admiramos y a quienes queremos parecernos.

En los trastornos alimentarios, anorexia, bulimia y otros, así como en algunos casos de obesidad se manifiesta una percepción alterada de la imagen corporal que se corresponde con la búsqueda de la identificación a un “cuerpo ideal”, búsqueda a veces tan tenaz que puede llevar a poner en riesgo la vida misma.

Finalmente, hablar de la relación de cada persona con su imagen corporal, permite rescatar las respuestas absolutamente singulares de cada sujeto y propicia la apertura a la pregunta sobre el deseo que lo anima.  

 

Fuente: Dra. M. Cristina Carreras, psicoanalista, coordinadora de Área A.

Equipo de diagnóstico y tratamiento de enfermedades de la Nutrición.

www.areaa.com.ar

Sensibilidad femenina

Domingo, 18 de Noviembre de 2007

Extraordinario vídeo, tanto en el contenido como en la realización, acerca de la sensibilidad femenina.

Sexualidad y enfermedades Cardiopulmonares

Sábado, 27 de Octubre de 2007

La sexualidad como función fisiológica, está muy relacionada con el buen funcionamiento de los aparatos cardiovascular y respiratorio. Durante la respuesta sexual, ambos sistemas intervienen, el primero, para enviar sangre a la piel y órganos genitales y el segundo para aportar el oxígeno necesario para el funcionamiento del aparato muscular que también participa. Esto se evidencia en el aumento de las frecuencias tanto cardiaca como respiratoria durante la etapa de excitación sexual.

En la actualidad, todavía persiste la idea equivocada de que la sexualidad debe y puede funcionar en forma independiente al resto del organismo, por lo tanto, es trascendental darle el lugar que corresponde al buen estado de la salud, para el correcto funcionamiento del aparato sexual y reproductivo.

Cuando una persona padece algún trastorno cardíaco, como un infarto de miocardio, problemas valvulares, enfermedades coronarias o de origen respiratorio como asma, EPOC, enfisema, u otra, la función sexual puede verse limitada.

Cuando el paciente fue intervenido quirúrgicamente, permanecen en él y en su pareja, secuelas de orden psicológico respecto de cómo volver a desarrollar una vida normal sin riesgo, al realizar un esfuerzo que podría implicar una nueva complicación en su salud.

Por lo general, los neumonólogos y cardiólogos conversan con sus pacientes respecto a la reinserción laboral, la rehabilitación física y psicológica que deben realizar para recuperar un aceptable estado físico y como perder el miedo frente a las actividades que conllevan algún tipo de esfuerzo. No obstante, pocas veces, los pacientes tienen la oportunidad de aclarar todas las dudas que les surgen acerca de cómo retomar su vida sexual sin riesgos. Existe una idea generalizada y “popularizada” de que el esfuerzo durante la actividad sexual puede provocar una exacerbación de la patología; el fantasma del infarto durante el coito es una fantasía presente en la mayoría de estos pacientes.

Según las estadísticas, el riesgo de tener un infarto durante una relación sexual es menor al 1%, ya que el esfuerzo que ésta requiere es inferior a otros de la vida diaria. El desconocimiento de estos datos genera que muchas personas convivan con una idea errada de la actividad sexual en enfermos tanto cardiacos como pulmonares.

Existen otras variables primordiales a tener en cuenta como por ejemplo, una pareja estable, técnicas sexuales adecuadas a cada paciente que los sexólogos les enseñan a éstos y a sus parejas y también la adecuada rehabilitación post quirúrgica o post evento clínico que el o la paciente realicen para recuperar un estado físico aceptable y un estado psíquico que les permita alejar miedos injustificados y poder vivir con plenitud esta nueva etapa.

Fuente: Dra. Beatriz Literat.

Departamento Sexología y Disfunciones Sexuales de

Halitus Instituto Médico.