Sexología. El cerebro director de la conducta amorosa

Cada detalle de nuestra vida erótica está bajo la dictadura del cerebro. Éste controla las hormonas, los instintos e incluso las fantasías sexuales. Si nuestros sesos no quieren sexo, no hay nada que hacer.

¿ Cómo se llama el órgano sexual más importante y voluminoso en la especie humana?. Quienes hayan pensado en un pene en erección se han equivocado de pleno. La respuesta correcta es, según los sexólogos, el cerebro.

En sus capas más profundas y primitivas, desde el punto de vista evolutivo, se haya el sistema límbico, un anillo de estructuras neurológicas interconectadas  que regula las emociones y nuestros instintos básicos.

Los detonantes del flirteo

Otras regiones cerebrales, como nuestra exclusiva corteza o córtex, confieren a nuestra sexualidad humana una dimensión afectiva y tan rica en matices que no encuentra parangón en el reino animal.

Así pues, un ser humano sin cabeza sería una criatura completamente asexuada. Endorfinas, encefalinas, hormonas, neurotransmisores… Un cóctel de sustancias segregadas por el cerebro y ciertas glándulas corporales hacen que el deseo se encienda y el organismo se prepare para el flirteo, el juego erótico, el acto sexual y, como no , el enamoramiento.

La dopamina, el licor del ardor romántico , es el neurotransmisor que susurra en nuestra mente ” tienes que desear” . Luego, la hipófisis, libera en el torrente sanguíneo oxitocina. Este neuropéptido estimula los órganos sexuales y alcanza su máxima concentración en el orgasmo, sobre todo en las mujeres.

La oxitocina es además un compuesto asociado con los sentimientos de cariño cuyo equivalente en el hombre viene dado por la vasopresina.

Elixir que sube la líbido

Mientras tanto, las glándulas suprarenales, situadas a lomos de los riñones, vierten adrenalina que dispara los rítmos cardíaco y respiratorio, y hace que sudemos ante una caricia o un beso apasionado.

La llamada del amor está encendida. Para para que éste se culmine, la sangre debe inundarse del elixir sexual por excelencia: la tetosterona, hormona del deseo en ambos sexos. Hombres y mujeres con altos niveles de tetosterona muestran una mayor actividad libidinosa: tienen más erecciones matinales, más encuentros eróticos y más orgasmos.

Pero la forma en que nuestros sesos orquestan la conducta sexual es tan terriblemente compleja que aún nadie ha sido capaz de reconstruirla.

 Por el momento, los científicos que se zambullen en la materia gris para detectar las zonas cerebrales que responden a los estímulos amorosos, han identificado más de una decena de puntos calientes repartidos por la masa encefálica. No todos funcionan igualmente en el hombre y la mujer.

El baile hormonal  

 Según la Dra. Helen E. Fisher, autora de ” Anatomía del Amor “,  la razón de que el principio de una relación resulte  excitante se debe al baile hormonal, en concreto a una subida de la dopamina y la norepinefrina. Ambas hormonas provocan palpitaciones y nos obligan a inhalar grandes cantidades de oxígeno, que tanto  pueden hacernos sonrojar como excitarnos. Por ello, esas sensaciones tan intensas tienen  fecha de caducidad : entre 18 y 30 meses.

En cierta forma, el amor es como una droga natural. Cada vez se necesita una dosis mayor. La doctora Fisher destaca en su obra que la naturaleza es sabia y ayuda a pasar el ” mono” .

Cuando estas hormonas bajan por la montaña rusa, aparece la oxitocina, que provoca un bienestar más plácido, y por tanto, ayuda a estrechar los vínculos afectivos.

En la sociedad actual, en la que se magnifican las sensaciones intensas, la despedida de las hormonas  más revolucionarias es interpretada como el fin del amor, cuando según nuestro organismo tendría que ser el principio del mismo.

Comparte este post

¡Tutea este post! ¡Menea este post! ¡Envía este post a Chido.com! ¡Envía este post a DeChiste.com! ¡Acelera este post! ¡Enchila este post! ¡Envía este post a foroabierto.com! ¡Masca este post! ¡Rankea este post! ¡florea este post!

Deja un comentario